jueves, 4 de marzo de 2010

Legado para nuestros hijos una educación basada en valores

La educación, en su concepto más radicalmente genuino, es
inseparable de la dimensión axiológica que la configura como
un componente intrínseco e ineludible. En virtud de ello
necesitamos reivindicar la función ética de la escuela y
fortalecer la dimensión formativa del actor educador, postergada
en los últimos tiempos por la preponderancia de un enfoque
técnico-academicista. No pocas veces hemos caído en una
unidimensionalidad gnoseológica del aprendizaje. La
prevalencia de una concepción instrumental del conocimiento,
afincada en una epistemología positivista y en una lógica de la
gestión y del rendimiento empresarial medidas en términos de
eficiencia y eficacia, nos ha llevado a instruir en toda suerte de
habilidades técnicas y destrezas sociales, con grave descuido
de la dimensión moral de la educación y de una concepción
integral de la formación de la persona.

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